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Biografías
Escrito por Rodolfo Pérez Pimentel   
Jueves 01 de Octubre de 2009 09:01

JUAN JACOBO ROUSSEAU

NACIMIENTO: 1712, Ginebra - Suiza

DECESO: 1778,

ACTIVIDAD: Filósofo y educador

TRAYECTORIA

Huérfano a temprana edad. Inteligente y maduro, comenzó a devorar desenfrenadamente todas las novelas que caían por sus manos sin mayor criterio de lectura, hasta que de doce años decidió vivir como un aventurero y fue escribiente, aprendiz de grabador, lacayo, Seminarista, músico, escritor, todas ellas llego a considerar como experiencias amargas de la vida, pues era prácticamente un vagabundo, hasta que lo salvó un sacerdote que inmortalizaría después con la figura del buen Vicario saboyano, pues le impulsó circunstancialmente hacia una conversión religiosa al catolicismo aunque más tarde pasó a ser Deísta consumado.

De treinta años viajó a Francia y se entusiasmó con el espíritu racionalista, admirando la labor del grupo que publicaba la Enciclopedia, cúmulo de conocimientos científicos y filosóficos de esa época, que gestaba un cambio radical en el sentir y el pensar del mundo europeo. Por entonces las formas ideológicas más avanzadas luchaban con las tradicionales de la Escolástica que aún dominaba a ciertos sectores de pensamiento, a pesar de todo cuanto había hecho el humanismo y el renacimiento para liberar a las conciencias de occidente. Había un conflicto entre el nuevo pensamiento científico que daba suma importancia a la razón del hombre como única forma explicativa de su entorno físico y la fe ciega de las épocas oscurantistas que todo lo dejaba a la divina Providencia y a los misterios y dogmas religiosos que ya nada importaban. Las bases del antiguo régimen eran el trono, el azar y la ignorancia, al revés del nuevo pensamiento que veía a los fenómenos por medio de los sentidos y la razón soberana.  

Nuevas deducciones y las investigaciones de las ciencias Físico-naturales daban al filósofo europeo variadas posibilidades y otras ideologías para negar las monarquías absolutas y la intolerancia en materia religiosa, así como para socavar el poder omnímodo de la Iglesia. El hombre debía vivir en gozosa libertad, con optimismo en el progreso y libre de todo freno dogmático... La ilustración y el Enciclopedismo compendiaban esas doctrinas y los ensayistas mas importantes preparaban el camino de transformación que condujo a la revolución francesa. Ellos mismos se consideraban intelectuales y racionalistas, admiraban al pensamiento político inglés, estudiaban el fenómeno filosófico alemán y se sentían participar de una Europa llena de novedades. 

En dicho ambiente Rousseau concretó sus iniciales ideas filosóficas en un "Discurso sobre las Artes y las Ciencias" pronunciado ante la Academia de Dijon y con ocasión de otro certamen en la misma Academia tres años después, escribió el "Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres" profundizando en el tema del Contrato Social, donde los unos entregaban sus libertades al líder para que los defienda de enemigos. Con tal ficción explicó el origen de las monarquías y propuso al mismo tiempo, a la entera libertad, como ideal de la Humanidad. 

En 1.760 escribió "El Contrato Social" libro extenso donde concibió su anterior teoría como un cuerpo organizado, que le dio tal fama mundial, que cuando en 1.789 los revolucionarios de París iniciaron la toma de la Bastilla,  fue proclamado "Programa de Acción."  Tenía numerosos seguidores que admiraban su ilustración y pensamiento pero jamás se inclinó ante ellos, despreciando pingues situaciones que se le  presentaban de tener mecenas o protectores, por eso se le ha dicho soberbio de parte de sus detractores y filósofo con personalidad que nunca se inclinó ante nadie, por los historiadores. 

En 1.762 dio forma a un Tratado de Pedagogía, resumen novelado de sus ideas sobre la educación ideal, que tituló con el sugestivo nombre del personaje principal, el joven Emilio, huérfano rico e inteligente, entregado a un Preceptor para su formación. Rousseau anunció su obra como "llena de mis ensueños acostumbrados.

Se trata de un nuevo sistema de educación cuyo plan ofrezco al examen de todos los sabios y no de un métodos para los padres y las madres, en quienes nunca he pensado..."   El "Emilio" causó furor y llenó un gran vacío en materia tan importante  como es la formación de la juventud. La obra se divide en cinco partes, correspondiendo cada una a diversas etapas del crecimiento y la pedagogía del niño y del joven que tiende a la adultez. Su influencia en Europa y en América fue decisiva para la formación de los nuevos románticos del siglo XIX y surgieron numerosísimos seguidores por doquier.

En América los más famosos fueron el Maestro Simón Rodríguez y su discípulo Simón Bolívar, en quien se cumplían exactamente las características impuestas por Rousseau, de ser un joven huérfano, rico, inteligente y entregado a su maestro para que lo adoctrine.  

La obra comienza por la primera etapa que va del nacimiento hasta los dos años. Siendo el niño perfecto por ser obra de Dios, tiende a degenerar en las manos de los hombres. Rousseau aconseja los ejercicios físicos e higiénicos que le debe proporcionar la madre. Hay consideraciones generales sobre los gestos, gustos, gritos y lloros. Reclama una gimnasia natural, pide que se le haga caminar con los pies desnudos, que se acostumbre a recibir golpes, etc.   

La segunda etapa comienza con el desarrollo de la personalidad psíquica a los dos años y termina a los doce. El padre debe buscar un Maestro para su hijo y nunca enviarlo a esos establecimientos ridículos que se llaman colegios (sic.) El niño requiere de juegos bien escogidos, mucha libertad y sentimiento de dependencia de las cosas. También ejercicios al aire libre, como ya lo había observado el Filósofo Locke, para endurecer su cuerpo y acostumbrarle a los trabajos más diferentes, a las privaciones, al  dolor, que sepa sufrir y desprecie las conveniencias. Que corra, que nade, que su comida sea ligera y sencilla, que no se emplee medicinas ni se vacune a menos que esté en peligro de muerte. Su instrucción se hará por medio de las observaciones, no tendrá libros y se evitará que aprenda las fábulas de La Fontaine. Deberá jugar con los árboles, las plantas, los animalitos y las cosas, pues son Instrumentos de  educación. Siempre el preceptor deberá hallar la oportunidad de darle una lección moral al discípulo. No tendrá rivales ni competidores y deberá ejercer los sentidos por ser las primeras facultades que se forman en el niño y sin embargo son las más descuidadas, de suerte que si se sigue todo este Plan, será una persona robusta por los deportes e ingeniosa por los sentidos, pues la fuerza natural y la inteligencia crecen paralelas en libertad. 

En la tercera etapa que va de los doce a los quince años Rousseau aconseja  el estudio para que el ser robusto que ya está formado se torne perspicaz. Pero anota que, como entre los conocimientos existen algunos inútiles y otros hasta dañinos, es menester saber escoger lo mejor, es decir, lo que le sea útil. La única guía será la curiosidad. El talento del preceptor conseguirá mantenérsela despierta y hacia donde el niño se oriente deberá el Preceptor orientar la enseñanza.

Emilio descubrirá la verdad por si mismo pues los libros solo enseñan lo que uno ignora. Las palabras no forman más que  parlanchines. Nada de libros, a lo sumo uno, el Robinson de Daniel de Foe, que es la historia del hombre educado según la naturaleza. Todos los oficios serán reinventados por Emilio en el orden práctico. Su programado estudio estará compuesto en primer lugar de las Ciencias Físicas -La Astronomía y la Geografía- a través de viajes. De Gramática nada por demasiada artificial. Nada de Historia pues si se ha sustraído al Joven de la corrupción de los hombres para qué sumergirlo en ella? A los quince años conocerá oficios para ser un hombre práctico. En su cuarta'"etapa: "Hemos formado su cuerpo, sus sentidos, su juicio, falta formar su corazón.

Por eso esta es la hora de sus sentimientos afectuosos, morales y religiosos, pues por ventura la sensualidad no se despierta antes de los quince años. Allí comienza la verdadera educación. Debe dársele la idea sobre el bien y el mal y nociones sobre los lazos que le unirán con los demás. Un buen sacerdote - el Vicario saboyano por ejemplo - le conducirá al campo y en presencia del soberbio espectáculo de la naturaleza, expondrá la doctrina del Deísmo. Para completar su educación comenzará a leer las Fábulas, las Vidas Paralelas de Plutarco, los Discursos de Démostenos y Cicerón y así podrá Emilio frecuentar el mundo y encontrar la compañera que le deparará la providencia. En la última etapa trata Rousseau sobre la educación de Sofía, la mujer perfecta para Emilio, quien será el que deba instruirla pues ella solo ha sido preparada para realizar labores de casa (costura, música, danza) lo necesario para lograr la felicidad de su marido “porque las mujeres cultas son sus azotes."  

Con esta obra Rousseau pasó a ser el gran reformador de la educación de su tiempo, la excelencia de la sociedad, el prototipo del profesor público y virtuoso que había escrito que lo principal era el imperativo de la vuelta a la naturaleza- idea tomada posiblemente de Montaigne - "respetar en el niño su naturaleza y dejarla desarrollar a sus anchas, defendiéndola contra las influencias perniciosas de los convencionalismos sociales en una época de exageraciones de tipo rococó, donde todo era fingido." De allí que la educación, que entonces era un proceso artificial, pasó a ser algo natural, como una expansión de las energías más que como una mera adquisición de conocimientos. Con ello rebatió a los educadores Iluministas de la Escuela de Port Royal que creían que siendo el niño malo por el pecado original, debía hacerse bueno con una educación positiva.

Para Rousseau el niño es un ser bueno y hay que darle una educación negativa que le conserve tal cual es. Que se desarrolle por si solo era su ideal. "Nada de castigos corporales pues los castigos le vendrán como consecuencias de sus faltas. Conoced mejor a vuestros alumnos ya que seguramente no los conocéis".  Bernardino de Saint Pierre, en su "Escuela de la Patria”, esas leonas llevadas a su plenitud para que los alumnos salieran de la escuela llenos de sinceridad y amor a Dios y a los hombres; por eso, a pesar del tiempo transcurrido, el Emilio sigue vigente en su mayor parte, pues es una obra que describe tendencias generales, proclamando el evangelio de la vuelta a la naturaleza con una modalidad saturada de sentimiento y porque desencadenó un bucolismo campestre o retorno a los orígenes que ahora nos parece bien por su espontaneidad y provecho, en síntesis, por ser antiartificial.  Después de Saint Pierre saldrían otros Rousseaunianos tan famosos  como los célebres Madamas de Spinay y de Staeri, así como la prima de ésta última, la señora Necker de Saussure, autora de la teoría de la enseñanza progresiva. Todas ellas más bien románticas y fíeles exponentes del nuevo horizonte pedagógico europeo que Rousseau ayudó a abrir en las postrimerías del antiguo régimen; sin embargo, el Emilio, también tuvo sus opositores y suscitó por revolucionario vivas contradicciones. El ultramontano Arzobispo de París le condenó por sus ideas antirreligiosas y el Parlamento ordenó quemarlo.

El Cardenal Segismundo Gerdil, desde Italia, editó unas Reflexiones contra la obra, basándose en el punto de vista lockeano y oponiéndole las teorías de Lamebranche. Por allí también salió la novela "Adela y Teodoro" inspirada en el Emilio, con otras reformas  quizá de mayor realismo, para obtener productos pedagógicos  mejores. Después Rousseau editó su "Nueva Eloísa" y por cuanto las críticas a sus obras ponían en peligro su libertad personal, fue huésped de honor del Mariscal de Luxemburgo en el Castillo de Montmorency y finalmente, al ser acusado de impiedad, delito terrible para la época, se refugió en casa de su amigo el filósofo Hume en Inglaterra. 

Se le reputaba el iniciador de un movimiento que defendía al individualismo a ultranza, radicalmente, de la voluntad general del cuerpo político, por haber sostenido el valor de la espontaneidad de la vida humana, frente a la superioridad del Estado civil, la familia y la comunidad política; en síntesis, por decir que el orden jurídico impuesto mantenía al hombre fuera de sus linderos naturales. 

También es obra suya, aunque de menor importancia, una opera llamada  "El adivino del pueblo" que influyó en el desarrollo de la opera bufa europea y falleció de 66 años de edad, en 1.778, sin ver la revolución que había ayudado a forjar con sus ideas y libros. 

Su influencia, comparada con la de Voltaire, el otro gran revolucionario de esa época, es superior en todo sentido; pues mientras Voltaire demolió los viejos estamentos con sus sátiras sangrientas, Rousseau preparó los tiempos nuevos con teorías abiertas al futuro de la humanidad. 

FUENTE

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Este artículo es propiedad de Rodolfo Pérez Pimentel, sin embargo puede ser reproducido parcial o totalmente siempre y cuando la fuente esté debidamente citada.

He aquí un ejemplo de cita en formato APA: "Eruditos. (2009, Septiembre, 11). http://www.eruditos.net/newsite/index.php?option=com_content&view=article&catid=72%3Abiografias&id=873%3Arousseau-juan-jacobo&Itemid=100

Ultima actualización ( Viernes 19 de Febrero de 2010 20:17 )
 
 
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